23.8.08

Roxanne

Dedicado al ser que le da
color a la rutina monótona.
Para tí, essentia.



“Nuevo mensaje de texto recibido” Tan pocas palabras (y en tan poco tiempo) le dan un giro drástico al momento. Fue un adiós a aquella aventura existente desde hace no mucho. La opresión cerró toda salida a la libertad, al pensamiento. En ese instante sus ojos se cerraron -sin saberlo- para siempre, para no volver a mirar(me). En ella surgía la duda de si esto era más de lo mismo, pero algo le decía que no. Había algo nuevo; más motivos, quizás. Un flash back recorría su mente mientras una lágrima se escapaba de esos ojos que tanto habían visto. Acto seguido los esfuerzos por comprender eran en vano: no había justificación, solo fin.
Creyó que lo mejor sería cerrar los ojos, tal como el lo había hecho. Pero no quería, no podía. La historia se repetía, pero en esta oportunidad, ahora, eran más que suficientes los motivos para querer desaparecer y volar a su utopía, otra vez. Y así lo hizo. Nunca más se vieron los rostros, salvo en su imaginación. Ella vivió por el resto de sus días con la incertidumbre respecto a su amor, preguntándose que estaría haciendo, si él la recordaba como ella lo hacía.
Murió, sin saberlo.

12.8.08

Veneno para la razón

Suspensión. Desaparecer. Es sólo una parte de los deseos que hoy visitan mi ser. Dos bolsas. Una posibilidad. Ganar. Perder. La perdida no sale de mis manos, se aferra y pesa.. es una piedra casi imposible de sacar. Mi mente se pregunta si alguna vez la bolsa de ‘ganar’ rozó esta piel con infinidad de heridas. No hay respuesta. Observo a los seres que me rodean: ellos hacen que parezca fácil el camino. Pero cuando llega la hora de la acción nada es fácil, mucho menos el triunfo.
Y la piedra (oh, tan familiar) se interpone una vez más. Pero esta no es como todas, esta es mucho más pesada, mucho más de lo que creí. Mis brazos se rinden por inercia, involuntariamente. Pero mi mente, paralelamente, desea seguir. Mas las fuerzas se agotaron, y no hay de donde recuperarse.. o no logro encontrar esas fuerzas. Muchos dicen que están en los que me rodean. Otros, en mi misma. Da la casualidad de que no es la primera vez que no logro encontrar(me) dichas fuerzas. Motivo más que suficiente para abandonar la lucha, y esfumarse de este mundo.
Hay algo(alguien) que me lleva a seguir luchando, a no bajar los brazos, a perseverar hasta triunfar; mas persevero, pero no triunfo. Sería normal que el motivo que nos lleva a seguir luchando nos de aliento. Pero ¿qué ocurre cuando esto no pasa? Caída (distinta de tropezón). Este “no-tropezón” deja al descubierto una falla, más bien yo diría desinterés. Pero no desinterés del luchador sino del motivador. Entonces ¿por qué seguimos luchando por algo(alguien) que no se interesa?
Ceguera. Contradicción.