
Me tenés la mente ocupada, nene. Y no sé si eso me gusta o me desagrada.
Lo que si sé es que lo demás es nada al lado tuyo. Si de esa manera me hacés bien, seguí, por favor.
Me descolocaste de todos mis planes, absolutamente todos. Si bien sigo siendo inexperta a estos efectos, debería haber sabido que esto iba a suceder; no aprendo más.
Ahora bien, si no me volvés loca –como si ya no lo hubieses hecho- antes del intento, hilos brotarán de mi cuerpo para enredarte y traerte a mí.
Si el deseo es el deseo del deseo, deseo d e s e a r t e.