28.7.08

Sueño de una noche de verano

(Cualquier similitud con la realidad, no es coincidencia)


"Mi mente se paralizó. Ninguna información llegaba a mi cabeza. Todo estaba estático, sin gravedad. Volví a mi misma y lo único que podía escuchar eran gritos de mis padres y de mi hermano, Pablo.
El estaba igual de desconcertado que yo. Papá había engañado a mamá, y se iban a divorciar. En esos momentos me di cuenta de un insignificante detalle. Pablo y yo habíamos heredado la personalidad testaruda de papá. El no se quería ir de casa. No quería entender que lo mejor iba a ser que se marchara. Mamá estaba destrozada.
Por minutos la discusión giró en torno a la partida de nuestro padre. De pronto Pablo se aferró instintivamente a las piernas de papá, y comenzó a gritar como un loco y a pegarle. Cuando por fin logramos separarlos con mamá, el llantó brotó de mis entrañas, cual volcán en erupción.
Pablo me llevó a mi habitación y comenzamos a hablar. Me dijo que el no estaba mal, que se imaginaba esto, pero que no podía vernos a mamá ni a mi así. El no iba a permitir que sufriéramos de esa manera.
Los días siguientes fueron raros. Papa se había ido con su madre, y Pablo y yo estábamos ayudando a mamá a salir de esta situación. Por primera vez en mis veinte años me di cuenta del hermano que tengo, al cual no cambiaría por nada ni por nadie.
"


CHB
27/07/2008


"Te siento tan distante y tan cerca a la vez
Descrifrando tu silencio.
Entonces me imagino dentro de tu piel
Pero pierdo en el intento..."

23.7.08

Acierto

Oído municipal. Libro de quejas para la sociedad. Cada ser compuesto por una anatomía, sentimientos, emociones y demás requiere una limpieza cada cierto tiempo de las cosas que tiene guardadas en su interior..
..buenas o malas.
Básico y casi innombrable el hecho de que esas “cosas” que se van a decir para vaciar el alma, necesitan un recibidor, o un consejero, dependiendo de la situación. Y nuevamente básico e innombrable que esos seres que reciban los discursos sentimentales, sean personas cercanas a uno, en las cuales se pueda confiar, confiar hasta lo más preciado, confiar hasta la vida.
He aquí lo que no es ni básico, y menos innombrable: la falla. La falla relacionada a la confesión, a la confianza. La falla que ocurre, y que es incomprensible para ambas partes, o para la parte que confió en este ser, y que luego, este ser le falló. Surge la conocida pelea, discusión, distanciamiento, en fin. Seguido a nuestra conocida amiga pelea, viene nuestra otra conocida amiga justificación. Pero me pregunto: ¿son pelea y justificación tales amigas, que en ellas si podemos confiar? ¿O acaso también por el hecho de que están relacionadas a la otra falla no podemos confiar en ellas? Mas no recibirían el concepto de “amigas” ¿o las llamamos amigas porque de tantas veces que lidiamos con ellas ya las conocemos más que a cualquiera?
Pero si lidiamos con ellas tantas veces, podemos llegar a la conclusión de que algo anda mal; de que la falla que recibimos se debe a un hecho ocurrido de nuestro desagrado. Este hecho de desagrado nos provoca, en muchos casos, angustia; angustia que irá al acumulador de sentimientos, y que, dentro de un tiempo, necesitará salir y respirar. Dará su respiro convertida en grito; grito de dolor, de furia, o por qué no de decepción. Dará su respiro camuflada en un desencadenamiento de debates, intentos por encontrar soluciones, intentos de comprender ciertas actitudes; intentos en vano.

Nuevamente angustia, más angustia. Nuevamente, cual círculo vicioso. Entonces no es nuevamente: los errores se repiten, y no se aprende de ellos. Quizás una ceguera provocadora de fantasías inútiles conlleva a la repetición de estos errores. Ahora ¿cómo se puede salir de ella? ¿Cometiendo errores? ¿Los mismos errores? Errores. ¿Cuándo vienen los aciertos? ¿Es un acierto reconocer que hay errores? Acierto.

11.7.08

Traición

El vicio -y valga la redundancia- del 'circulo vicioso'. La adicción que causa, la apoplejía que impide salir de él. La esperanza, escondida en algún rincón, de que en la vasta sociedad habiten seres que no hayan mordido la manzana, o si, pero que lograran salir de su daño ilesos. A ellos, alabada minoría, les pido me enseñen; a no caer en la tentación. A no vender mi alma al diablo, y a los males que en él habitan. A no crear juicios, y a no ser parte de ellos.
Me encuentro frente al abismo; frente a la espada y la pared. Me encuentro en enredadas situaciones e inmanejables decisiones. Me encuentro en
un pozo del cual no puedo salir, ¿o acaso si?. Ya la duda no me deja recordar, me impide pensar en frío, me impide ser audaz. Y me cuestiono si mi memoria y mi enseñanza en estos casos sirve de algo; deduzco que si. Aquí es, entonces, donde comienza el proceso de acción, de movimiento. El proceso de sacrificar algunas cosas, a cambio de otras. El proceso de definirme a mi misma, a lo que me rodea. El comienzo de algo nuevo, quizás, o no. Demasiadas veces vivo la misma película; y tarde me percato de ello. Más mi distracción y mi imaginación crean una ceguera en mi difícil de abandonar. Supongo que algún día las muñecas quedarán guardadas en un cajón, y sabré verdaderamente el significado del sufrimiento, de la angustia. Esto es sólo un simulacro; una preparación previa a un hecho, y no precisamente a uno benigno.
Claro está que más simulacros me hacen falta; claro está que necesito fortalecerme más. Infinidad de piedras aparecen en mi camino. Muchas ya las conozco, otras no tanto, y otras nunca las vi; y me tropiezo con ellas al instante. Los dilemas de levantarse y andar en estos casos no sirve de mucho, o no se aprovecharlo. Pero mi perseverancia me recuerda que por algo estoy donde estoy, que por algo pasan todas estas cosas, y que por algo debo seguir adelante; luchando contra las tormentas que se me avecinen. Una sonrisa se dibuja en mi rostro, y emprendo la lucha, mi lucha.

3.7.08

La correntada

cuánta estela que deja esta correntada, cuánta.