Imaginó a las personas que la rodeaban como un abrigo.. un abrigo que la protegía de esa fría realidad que ella detestaba. Imaginó mal.
El abrigo se fue deshilachando poco a poco, dejándola sola, a la intemperie, desnuda. Se enfermó, se mojó, lloró, calmó. Ahora está en el ojo del huracán. El silencio la rodea, todo está quieto. Sabe que con un paso de más que dé será arrastrada a la tormenta y no podrá volver.
Sigue quieta, observando.
1 comentario:
re bonito eso cam.
hola yo puedo ser un chaleco siquerés.
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