15.11.09

Un beso de desayuno

Eran las 2 am. Maia, Renata y Camila disfrutaban de la ciudad mientras iban a una fiesta. Decidieron entrar en un supermercado chino. De alguna manera estaba ahí gran parte de la gente allegada a Camila. Sus amigas de la primaria, amigos del secundario, hasta sus padres. Le habían organizado una fiesta sorpresa. Su cara de felicidad a lo largo de la noche no se comparaba con nada, nunca se huebiera esperado una fiesta sorpresa.
Sus amigas de la primaria quisieron rememorar viejos tiempos y le hicieron una coreografía, en la cual ella terminó parcicipando. Y así pasó la noche, entre bebidas, comida y baile. Camila no hizo comentario al respecto, pero ahi dentro estaba él. En ningún momento cruzaron palabra, el estaba con su grupo de amigos, a los cuales Camila conocía sólo de vista, y parecía muy ocupado pasándola bien con ellos.
Comenzaron a salir los primeros rayos de sol, la fiesta estaba terminando. Maia, Renata y Camila fueron a sentarse cerca de la puerta de entrada. Camila se sentó en un sillón, y Maia y Renata se sentaron en el piso en frente de ella. Estuvieron hablando por un rato hasta que él apareció. Se paró detrás del sillón, detrás de ella. La miraba desde arriba.
Vení, sentate conmigo -le dijo Camila-. Y así lo hizo. Estaban los dos juntos en el sillón. Él la miraba, y acercó su cabeza contra su pecho. Ella le miraba los labios desde abajo.
- ¿Vamos a tener cien bebés y a dejar los clichés para otro día? - preguntó él.
- Tal vez... - le respondió ella.

Suena el despertador. 9.30 am del 14 de noviembre de 2009.

1 comentario:

Mariana dijo...

JAJA.
Camille je voudrais te voir.