16.10.08

Absurda

Clínica Princeton. New Jersey. EE.UU

-¡Oh, no! ¡Ese montículo gigante pronto impactará contra nosotros y se terminara todo! ¡No quedará nada!

-¿Qué dices, Cameron? Es imposible.

-¡No! Lo vi anoche en televisión. Varios satélites registraron el movimiento, y llegaron a la conclusión de que podría impactar contra nosotros, y destruiría al planeta por completo. Créeme.

-¡Oh Dios mío! Debemos alertar a todo el mundo.

Salieron de la clínica y lo único que encontraron fue caos. Foreman y Cameron no sabían que hacer, como reaccionar.


Palermo. Buenos Aires. Argentina.

(Se escuchaba de fondo las noticias por televisión) “La situación en estos momentos es inmanejable. Todo el país y el resto del mundo está alerta a lo que está sucediendo y la gente está descontrolada sin saber que hacer. El Gobierno ha ordenado que se lleve a la mayor cantidad de personas a los refugios, pero el tiempo no alcanza.”

El teléfono suena.

-¿Hola?

-Cami salí de casa.

-Pero mamá.. es de noche. ¿qué querés hacer?

-Salí de casa, tomate la B y te espero en el centro. Agarrá lo imprescindible.

De pronto Camila se encontraba en el Colegio, con sus amigos. Su mamá y el subte habían quedado atrás. Ahí dentro el clima estaba más que normal, como si lo que ocurría afuera no tuviera que ver con ellos. Camila y Maia recibieron llamadas de sus padres diciéndoles que salieran de ahí, que volvieran a la casa de Camila. Estaban por salir cuando Fernando (el preceptor) las frena.

-Chicas, ¿qué hacen?

-Nuestros viejos nos llamaron. Nos dijeron que nos vayamos –dijeron las dos al mismo tiempo-.

-Pero si no tienen autorización las tengo que sancionar.

Luego de varias discusiones Fernando las sanciono, y ellas partieron lo más rápido posible hacia la casa de Camila.


La Habana. Cuba.

El mundo de Camila y sus amigos se trasladó al cumpleaños de su primita. Los Tinchos, Fede, Marquito, Mai, Fla, Maru, Vale, todos estaban ahí, festejando un cumpleaños. Allí no era el fin del mundo. Allí New Jersey y Buenos Aires no habían salido de la boca de nadie. Pero si estaban en la mente de Camila. “Los chicos están en Mendoza y en Tilcara, ¿se habrán enterado? ¿estarán bien? Ay, mierda” pensaba.

De pronto entró a la casa una persona disfrazada de POLLO (sisi) y empezo a bailar para animar a la primita de Camila. Había pasado un largo rato y el señor pollo se fue a una habitación del fondo, se lo veía cansado. Camila lo siguió y entro a la habitación. El señor pollo se sacó la mascara. Era un chico, ¡y que chico!. Estuvieron conversando por un rato largo, hasta que en un momento Antonella (hasta ese instante no había aparecido nunca en el cumpleaños, ni en el colegio ni en la clínica) entró a la habitación, los vio y cerró la puerta rápido. Ambos salieron para explicarle a Antonella por qué estaban ahí.

-Yo no tengo problema en que hables con ella. Total, es tu vida. A mi solo me cae mal -dijo Antonella-.

-Pero ¿por qué? –preguntó el señor pollo-. (Camila no había abierto la boca, estaba quieta escuchando la conversación).

-Nada, cosas de la primaria. Hacé lo que quieras.

-Anto, ¿que te hice yo? –preguntó Camila-.

-Nada –respondió Antonella- solo que me pareces una hipócrita, pero no viene al caso.

Antonella se fue por el pasillo. Camila y el señor pollo volvieron a la habitación. Adentro había dos camas y entre ellas una tabla de planchar. Ambos se sentaron en una cama cada uno, la tabla de planchar los separaba. Comenzaron a hablar.



Suena el despertador. 11:20 de la mañana del 16 de Octubre de 2008.

2 comentarios:

talita dijo...

já, mirá quien habla,
Me gustan mucho todos tus textos, Came, de verdad :)

Fiore Muñoz. dijo...

Hubo un tiempo en el que escribía todos mis sueños en un cuadernito. Sseguro que si lo leo ahora me causa nostalgia y ternura.
Los sueños son arte efímero. Somos nosotros mismos.