Ojos que no ven, corazón que no siente. Si tus ojos miraran por un instante los míos, sentirías lo que siento yo, lo que siento día a día, y que atrapado en mí se queda. Quizás una vaga utopía que desconozco se interpone en mi descenso hacia la realidad; en mi descenso al mundo que me vió crecer, que me vió jugar, y que no me quiere ver escapar.
Y parece que ayer me veías feliz, pero ya no más, simplemente no ves. Hoy tu mirada está perdida en algún lugar, evitando encuentros, logrando distanciamientos. Y ayer nomás, no lloraba por nada. Hoy intento seguir adelante, intento dejarte atrás, como un buen recuerdo, que fue, y no volverá, pero no puedo.
Tu aire de normalidad me estremece, me hace pensar, y, dependiendo del caso, confirmar que tu memoria limpió todo recuerdo habido y por haber. La situación me debilita, ya que al parecer mi memoria no puede borrar nada, o no quiere. Sería irónico pedirte que me ayudes a olvidar, más de tus recuerdos me harían explotar. Mi corazón te llama a gritos con una mirada, pero cerrás tus ojos y seguís tu camino, como si fuéramos dos extraños. Pero pongo las manos en el fuego, y me arriesgo a decir que te conozco, más de lo que creés, mucho más.
6.6.08
Ojalá no sea tarde
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario