17.12.09

Nobody is gonna show you how

Já. Hace un año por estas fechas hacía un resumen del que fue uno de los mejores años de mi vida. Hoy no digo lo mismo. Quiero que el tiempo sea una pelota, girar y girar hacia atrás y quedarme ahí, o adelantarme. Saltear las partes feas. El saltar muuuuuuuy grande con mis pies y girar la pelota me daría un sentimiendo de libertad indescriptible. Y ahí re sale un video, esos que la gente "camina" re top, pero en realidad están sobre una cinta postrados entre cuatro paredes con tolditos blancos. Igual la pasan re bien. Ganan guita, hacen lo que les gusta. ¿Qué mas se puede pedir? Una isla paradisíaca para mi sola. Calor todo el año. Viajar por el mundo. Libertad.

15.11.09

Un beso de desayuno

Eran las 2 am. Maia, Renata y Camila disfrutaban de la ciudad mientras iban a una fiesta. Decidieron entrar en un supermercado chino. De alguna manera estaba ahí gran parte de la gente allegada a Camila. Sus amigas de la primaria, amigos del secundario, hasta sus padres. Le habían organizado una fiesta sorpresa. Su cara de felicidad a lo largo de la noche no se comparaba con nada, nunca se huebiera esperado una fiesta sorpresa.
Sus amigas de la primaria quisieron rememorar viejos tiempos y le hicieron una coreografía, en la cual ella terminó parcicipando. Y así pasó la noche, entre bebidas, comida y baile. Camila no hizo comentario al respecto, pero ahi dentro estaba él. En ningún momento cruzaron palabra, el estaba con su grupo de amigos, a los cuales Camila conocía sólo de vista, y parecía muy ocupado pasándola bien con ellos.
Comenzaron a salir los primeros rayos de sol, la fiesta estaba terminando. Maia, Renata y Camila fueron a sentarse cerca de la puerta de entrada. Camila se sentó en un sillón, y Maia y Renata se sentaron en el piso en frente de ella. Estuvieron hablando por un rato hasta que él apareció. Se paró detrás del sillón, detrás de ella. La miraba desde arriba.
Vení, sentate conmigo -le dijo Camila-. Y así lo hizo. Estaban los dos juntos en el sillón. Él la miraba, y acercó su cabeza contra su pecho. Ella le miraba los labios desde abajo.
- ¿Vamos a tener cien bebés y a dejar los clichés para otro día? - preguntó él.
- Tal vez... - le respondió ella.

Suena el despertador. 9.30 am del 14 de noviembre de 2009.

12.11.09

17.10.09

Eso sólo le pasa a alguien como él

Viernes 02 de octubre de 2009
CNBA tomado. Maia y sus amigas cenan en su casa –que está en frente del colegio-. Terminan su cena mientras charlan con mamá Patricia. Luego se disponen a cruzar a la puerta del colegio a “ranchar” con los pibes. Entre todas las personas que hay, están Mr. Chicken y Little Plane, los dos amores platónicos de Umma. Charlas van, charlas vienen. Birras van, birras vienen. De pronto suena el teléfono de Umma; eran sus padres.
- Umma subí.
- ¿Por qué?
- Porque si, subí.
La casa de Umma estaba arriba del colegio. Desde su balcón se veían las históricas escalinatas del Nacional. Umma subió y se decidió a pasar el rato mirando por la ventana. De pronto un ruido de botellas rotas provocó gritos. Mr. Chicken, en un estado de borrachera deprimente, había revoleado una botella de vino hacia donde se encontraba Little Plane. El disturbio no tardó en venir. La gente estaba desconcertada, y Mr. Chicken y Little Plane empezaron a pelear. Umma no dudó en bajar. Ahí estaba, mirando como ellos dos, ¡ellos dos!, se peleaban inútilmente. La noche pasó y el portero del colegio se encargó de separarlos y de limpiar la escena.


Sábado 03 de octubre de 2009
CNBA tomado. Los alumnos de disponen a realizar un maravilloso día de las artes. Todo el mundo dando vueltas de acá para allá, preparando todo. La hora llegó y ya estaba todo listo. Umma y sus amigas salieron a la puerta a tomar un respiro. Algo había cambiado. La vereda del frente ya no eran más casas, si no una playa, con muchas olas y gente surfeando. Umma desvió su mirada hacía la persona que se acercaba al colegio. Little Plane. Estaba diferente. ¡Se había rapado! Un desastre.
El día pasó bastante rápido. Entre todas las aulas temáticas había un living donde se podía ver tele, sentado cómodo en los sillones. Nicole Neumann entró al living con su perro (“me quieren por lo que les doy!”) y se sentó a ver tele. Umma y la modelo tuvieron una charla distendida. Umma se fue con sus amigas y Nicole con su perro partieron hacia Pinamar (!). La noche recién comenzada. Las chicas tenían planeado ir a la fiesta CNBA que había esa noche. Estaban yendo para la casa de Maia a prepararse cuando, en el trayecto de los pocos metros, se cruzaron con dos surfers que tenían un auto con música a todo volumen y un barril de cerveza. Estuvieron charlando un buen rato, hasta que las amigas vieron que era hora de partir y así lo hicieron. En un abrir y cerrar de ojos ya estaban camino a la fiesta con los amigos.


Domingo 04 de octubre de 2009
La música sonaba alto y la gente bailaba sin cesar (hasta que aparezca César y lo arruine todo, já). Umma se dispuso a sentarse en una mesa (había mesas!) y de casualidad se sentó al lado de otra mesa ocupada por Little Plane y su mejor amiga. Por primera vez en su vida, Umma dejó a un lado el temor y se decidió a enfrentarlo. El plan le salió bien, cuando menos se lo imaginó ya estaba sentada en la otra mesa hablando con Little Plane y su mejor amiga. Era impresionante, amos hablaban muy fluido y parecían conocidos de toda la vida; la amiga no importaba en esa conversación. Umma estaba contenta.
De pronto, y sin darse cuenta, Little Plane y su mejor amiga ya no estaban más. Umma decidió ir a la barra a tomar algo, estaba enojada. El de la barra le sirvió un tequila que sacó de un termo de Winnie Poo. Y también lo sirvió en un mini vaso del mismo oso, qué infantil. La madrugada transcurrió sin hechos relevantes. Umma comenzó a escuchar una música que resultaba atípica para el momento y el lugar. Comenzó a prestarle más atención, cada vez más, quería saber de donde provenía. Era una música relajada, suave. Era el despertador. 10:00 de la mañana del sábado 17 de octubre de 2009.

2.10.09

Se casó la bruja, Tango con Son

Calor. Casa. Familia. Cena. Ella cocina, les cocina. Ellos divagan, se bañan, miran la tele, estudian. El más pequeño sale del baño y lo primero que hace es preguntar qué hay de comer –nunca te va a faltar nada, corazón, no te preocupes-. Los cuatro se sientan en la mesa. Esa mesa cuadrada de madera, pintada de blanco. Ha estado ahí más de dieciséis años, seguro. El aroma de la olla a presión inunda la espaciosa cocina. El aceite hirviendo en la sartén distrae sus oídos. La luz naranja de la arrocera indica que ya está lista la guarnición. El pequeño está relajado. El placer de estar limpio y con rico olor después de un día largo se mezcla con el disfrute de su merecida cena. Piensa en su tía, en su prima y en su tío nuevo, lo quiere mucho, le cae bien. Esta feliz de que ellos estén acá, pasando sus vacaciones con él, con la familia. Ya está pensando en volver mañana de la escuela, buscar la bicicleta e ir a la casa de la tía, merendar con la prima y ayudar al tío. Sonríe.
Cena. Familia. Casa. Calor. Cuba. ¡Felicidad!